"La memoria es a veces como una piedra enorme en los brazos de un niño"
Jorge Boccanera.
EL TIEMPO
el enjambre sa ha divorciado de las armonías/
los minúsculos aplausos que derrotaron segundos
son como un golpe de foto al espejo
o el puño enfurecido del borracho que trata de voltear la ilusión
del niño que viene a derrotarlo/ espíritu traumado
devenir ordenado
azar ensimismado
causa múltiple de las desdichas y el amor
marca en el cuerpo
marca en la memoria en la palabra y en el choque/
tiempo favorito
tiempo atrás
destiempo contratiempo
contraflor al resto.
EL SONIDO
las aureolas cr íticas de los espíritus
que saben atraparnos son almitas que se dicen a sí mismas
almitas significantes y graciosas/ las mañanas y los pájaros son ejemplos tiernos
de la suficiencia/ las piedras caen por la cascada y acompañan el suicidio del agua/ largas caminatas por el campo en busca de horneros y vacas
olores armónicos
la guitarra que se desprende del cuerpo y vuelve al alma
que sabe atraparse desde siempre/ un cazador eterno que siempre nos miente nos somete y nos envuelve pues el verdor del silencio a veces es desgano.
EL ESPACIO
soporte como nunca
sopor que envuelve angustias y trinos
en la galerías de cuadros despintados/
las siestas isleñas -que entienden de siestas
y no se mienten como aquellos triángulos obtusángulos
de la escuela secundaria-
arman figuras imposibles y es allí donde vos te hacés
caudillo
marca
volumen.
LA PALABRA
todos sabemos que los discursos niegan la realidad
por eso hablamos miedosos difíciles cabizbajos
disfrazamos al mundo y en ese instante
nuevamente jugamos
y nos encontramos con el demiurgo fracasado
como perritos desclasados que tratan de morder pezones plásticos
simulacros de tetas
tetas perras
el plástico es la palabra
la teta el mundo.
EL ODIO
en la tarde húmeda, la radio escupe cumbias que hablan de
ternura y dolor/ casi siempre una muerte equivale a un amor
en esas cumbias/ la espalda suda y se tensa escuchando la canción
porque está hablando, la radio, de la violencia de SU amor
entonces el brazo se tensa y toma a aquella cintura pequeña
y la boca se tensa también y los dientes rotos muerden pendejos y lóbulos
y bajan por acantilados desnutridos
y no pagan peajes y ahora se tensa todo
y no hay aduanas que se resistan
y la pareja de amantes se convierte, ahora sí, en cumbia de radio.
EL SILENCIO
cáscara rota
ascendiendo
descendiendo a lo
parcial.
EL AMOR
cuando me contaron que el corazón
era un músculo
quise abominarlo de vos
cuando me dijeron que el corazón
era un símbolo
te usé
simplemente
como una mañana fría.
EL CUERPO
para entenderla
él la penetró
muy, muy hondo
nunca volvió.
EL PLACER
una guerrilla por desplegar
una humedad por lamer
una risa por reír
un cabello por liberar
una palabra por susurrar
un dios por gritar
un cielo por asalto.
LA MUERTE
vino de rojo y caminando
transformada en mujer
vino ojerosa y arrastrándose
como hembra en celo.
(Paraná, 2001)