Ah, mis hijos
heredarán la verguenza
de su padre
Sabrán que uno puede fallar
y falla
Sabrán más
por ellos
cuando sean grandes
Verán derrumbarse mi sombra
contra aquél árbol
de moras blancas
tal vez
vean las estrellas
el cielo
como los vi
Oirán de otros caminos
se abrirán a otros caminos...
Raíz negra
Saco mi pipa
de raíz negra
y me siento a fumar
a mirar el cielo...
a ver cómo
caracolea el viento
entre las ramas abiertas
a la primavera.
Nada ni nadie
me sacará
de esta soledad buscada
con la vana promesa
de cumplir uno solo
de mis sueños.
En este momento
alguien
gana un millón de dólares
en un negociado.
Ahora sé
de esta borrachera
de los sentimientos
de este cruzarnos
por la casa
sin buscarnos
de este techo
bajo el que despertamos
cada día
compartiendo
la misma cama
aquél recuerdo
que alejamos
con un ademán
sé de tu respiración
de tu cansancio
ante ciertas palabras
entonces
tu silencio
tu mirada
que dice más...
Esta noche
con mi nena en brazos
salimos a ver el cielo estrellado
una rodaja de luna
se hamacaba
sobre los canutos
de las cañas...
Cáchelo, cáchelo!
parando la cola y las orejas
el perro
comenzó a correr y a dar vueltas
por la quinta
Mi nena riéndose
con todas sus ganas
señalando las estrellas
con los deditos
«A luna», dice.
Beso de esquimal para papá
migajas de pan para el perro
que nos mira
Nos inunda el silencio
los árboles
la noche
la voz de Corsini,
«Caballero cantor»
sonando en la casa
«Cache, cache», repite mi nena
y el perro para las orejas
ella busca las estrellas
vamos?
No he hecho muchas cosas
ultimamente
Limpié el terreno
de vidrios y malezas
con la pala
Junté las hojas
dispersas por ahí...
En la siesta
cargué sobre la carretilla
una raíz enorme
hasta el baldío
enganchándome la camisa
con una espina de rosa
Estuve solo
No busqué nada ni a nadie
en particular
De noche
sentado frente a mi vaso de vino
festejo las cabriolas que hace mi hijo
y paseo la mirada
por el lomo oscuro
de los libros...
Puesto
Está frío setiembre
Abrazo el mate
y recorro el fondo
los surcos
como cada mañana...
el bolso listo
mi tabaco
el cambio contado para el viaje
Me asomo a la pieza
ella duerme
al lado roncan los chicos
me quedaría un rato más
en el calor de la casa
pero pensamientos
me empujan
hacia el frío de las calles
a hacer lo justo para el puchero
a las calles
donde duele más el frío
dar vueltas
y echarme donde un poco de sol
caliente las manos.
Setiembre viene frío.
Una nena junto al puesto
se para a mirar
lo que escribo...
Aperitivo
Despido al domingo que se va
como un hermano que perdí
o un sueño
que parte quién sabe dónde
Con las plumas revueltas
se echa la tarde contra el árbol
y yo, solo de esperar a nadie
amuro un poste
y otro
tiendo el alambre
pongo un techo para mis gallinas
Octubre se roba del suelo
las últimas hojas
del otoño...
a Juan Cunha
escuchando el arrullo
de una madre primeriza
pueda ser que me duerma
del lado bueno de la vida
pueda ser que sea tarde
para ser inocente
más allá del poema
pueda ser que sea hora
de comer
y no me llamen
y me quede mirando
el camino para irme
La cabeza
-peso bruto entre los hombros-
y aquella mano
que ayer me acariciaba...!
Abandono
Ah las mañanas que me encuentro
buscando mi propia voz
bajo las patas de la silla
la vida vuelve el anzuelo
contra mi garganta
y amanezco mudo e intratable
me dan ganas
de hundir la cabeza en un libro
a espaldas de ella
de vaciar los ojos en medio
de la calle
como quien tira la basura
Con un cigarrillo
a veces un mate
las distraigo
largas
sin encuentros...
de vez en cuando un carro
echa ruido
sobre mi silencio
echa ruido alejándose...
Mi Chalina Barrada
a Ramón
Con mi chalina barrada
cruzada al cuello
me entro en la niebla
que envuelve la mañana
Me sigue mi perro
olfateando el camino
hasta la ruta
Con apretados recuerdos
me hago un torniquete
en cada herida
Mi chalina barrada
es mi escudo
me calienta del frío
los hombros
y en sus flecos rojos y azules
apoyo mis ojos...
Descansos
Y dura la vida
lo que dura
un armado
a Juanele
Luna puesta a descansar
en la silla
del sauce
Matamos al pájaro
no por su carne
sino
para no ver más
su vuelo
Manifiesto
Cierta vez sorprendí a mi padre empezando una carta para enviársela a mi tío en Santiago. Tardó meses en escribirla. Cada noche, después de regresar del trabajo y en la sobremesa, le iba agregando una o dos líneas. Paraba, con sumo cuidado apoyaba la lapicera a un costado de la hoja blanca y se ponía a leer en voz alta, con dificultad, su propia letra, como si gozara escuchando su voz que leía lanzando una risa cada vez que terminaba en el punto. La firma la practicó no sé cuantas veces hasta que se decidió por la que mejor le salió.
Cuando acabó la carta y compró el sobre para mandarla, mi tío que estaba muy enfermo había muerto.
La carta estuvo guardada en su valija durante muchos años.
Era un hecho.
Mientras esto ocurría yo juntaba cobre, plomo y aluminio por las calles y los iba a vender para, con esas monedas, comprar las primeras revistas y libros de aventuras. Con el tiempo se multiplicarían hasta no caber en el ropero familiar o en el aparador de mi madre junto a platos, vasos y el cestillo del pan.
La casa conoció así los libros.
Con esas primeras experiencias comencé a caminar y me dí cuenta que para escribir, un papel basta, luego otro y otro más.
Si algo somos es poetas entre todas las cosas y no sobre todas las cosas.
Algunos datos sobre el Autor
Carlos Kuraiem (Argentina, 1956). Poeta y músico. Publicó los libros «Poemas de la guerra» 2 de abril de 1982 (1983); «El Canto del gallo rojo» (1985); «De Laúdes y Mistoles» (1996); “Vidalita de la paz” (hoja con poema y partitura musical, edición conjunta colección Pehuen Errante y revista Cucaña, 1997), «La Canción del Borracho» (1999); «La rama inquebrantable» (2004); «El hombre del Traje a Cuadros de Diez Colores que llegó en la Carroza de los Días Patrios...» (Novela, 2004).
Cantó sus canciones en innumerables Centros Culturales y Teatros de Bs. As. Editó el CD «Canciones argentinas» (2004) y musicalizó poemas de Felipe Aldana y Juan L. Ortiz.
En 1997 es invitado a participar del V Festival Latinoamericano de Poesía que se realizó en la Ciudad de Rosario.
Desde 1995 a al 2004 realizó una importante labor de difusión a través del Suplemento Literario «El Angel de Virrey del Pino» y más recientemente en el Suplemento Cultural «Conurbano/Poesía».
Fue incluído en las antologías Letras de Rock (1996); Breve diccionario biográfico de autores argentinos desde 1940 (confeccionado por Silvana Castro con un trabajo crítico a cargo de Pedro Orgambide y editado por Atril); Esquina sin Ochava, que se presentó en la 26 Feria del Libro del Autor al Lector (2000); Antología Santafesina (Colección Infantil-Juvenil, Coordinada por Graciela Hernández de Aranda (Editada por la Subsecretaría de Cultura, 2000) y Las voces que somos (Ed. La Luna Que, 2005).
Trabajos suyos han sido publicados en el diario Clarín de Bs. As.; Revista Poesía de Rosario; Carpetas de Poesía Argentina (Córdoba); Revista La Luna Que, Cucaña, El Subsuelo (periódico de arte de la Escuela Leopoldo Marechal, año 1, Nº 1, nov. 2000), El Rescate (suplemento del diario N.C.O, Nº 28, 1998), etc.
Durante los años 2004/05 se desempeñó como Asesor de la Comisión de Educación, Cultura y Deportes del Honorable Concejo Deliberante de La Matanza, organizando en el Centro Cultural “Alberto Vacarezza” la restauración y ampliación del mural “Virulazo y Elvira”, a cargo del artista Santiago Pretto, exposiciones de tapices artesanales, dibujos y pinturas, fotografías, revistas literarias y culturales; una charla sobre Reservas Urbanas, presentaciones de libros y el Aula Poética Almafuerte, donde se abordó la obra de los poetas J.L.Ortiz, Romilio Ribero, Manuel J. Castilla, Alejandra Pizarnik, Juan Gelman, Luis Luchi y Pedro Godoy.
Integra el grupo literario «La Luna Que», lleva adelante junto a la poeta Patricia Verón la Muestra Itinerante de revistas literarias argentinas y latinoamericanas que ya se presentó en escuelas del distrito, de la Provincia de Buenos Aires y La Pampa. Dirige junto a la artista plástica Enza Scardini, el Centro Cultural “La Muestra” donde se realizan talleres de arte y exposiciones permanentes y anima la columna «La Media Luna», almacén de las artes, que se emite por FM 89.1Radio Universidad Nacional de La Matanza.