El fotógrafo cargado
El fotógrafo velado
retoma la boreal enyesada
él dice aurora como diría mediodía
como diría de noche moriría
resulta que la piensa tanto
el fotógrafo virado
que la compone y la desnuda
la aspira, la seca, la turba, la hiende
él es fotógrafo siempre
modestamente
lo aplaca la lluvia lo enardece
insiste con el violeta
¿vieron?
a todo se lo encaja
matón el insurgente
y miren que les tira datos, caramba
El fotógrafo cargado
se saca sobreexpuesto
artista inconsumado
de la nueva desfiguración.
A Susana Paladino
¿Y tu garganta?
Solidaridad con la miel
paciencia con la nube
o nada de eso
o no
o todo lo contrario.
A Stella Maris C.
Hay ternura que valga
lo sabías
trino que la querías
se te posa
un motivo con algas
te prefería
cuantiosa y rauda
Entre tus hijas linda la primavera
hay lo que hay y hay lo que queda
Acaricia tu ensueño quien te acomete:
la poesía
-el libro es otro
y otra es siempre-
Y siempre es otra
la de esos ojos
y la tristeza
que te remuerde
es desde el cielo
donde anduvieras
tu ser terrestre.
Chuli
Inmanencia
de flores exiliadas
en los zapatos de un soneto
aunque digás que no
diseminada
polen y polvo
y harina
todavía.
Gloria C.
Uno espera ciertos estallidos
apretadas explosiones
ramalazos
porque nadie
y menos yo
Si uno todavía no se escurrió
y desea ser visto
advertido
en un arranque no venerable
para nada
que así no se podría
Si uno gustara de ser el cascotito
que hizo craaaaassshhh
en su ventana
entonces ella lo va a ver
¿eh?
lo va a ver.
Laura Kait
Si apareciera en el vano de la puerta
no sería en vano
Si fuera invierno
sería sopa
Si cenizas en el viento
la aspiraríamos estupefactos
Si decreciera ahora
se ahogaría en su llanto
¿Si desistiera?
Liliana S. S.
Las begonias no hacen ruido al crecer
el compás no lo marca una sola muela
al calendario no lo fustiga un pie ni la sombra de un pie
el hemisferio no te saluda con sus embajadores
no importa si al incienso se lo huele con algarabía
lo que no se aprende con saliva se aprende con fuego
Con los peripatéticos no se jode
con los rufianes no se codea
con las aspas no se vuela
no se las mata con la indiferencia
ni a las reinas ni a las hadas madrinas.
Tita Luz
Te pía un pajarito grave adentro
grave de vos
no sólo el pecho te apacigua
también te roza con sus alas
la nariz.
Constanza
1
Toda extremista ella
toda extremadamente ella
ella
toda que se sale de la vaina
toda que no se le moja la pólvora ni por broma
toda que es toda
que si usted no la ama ni la deja
es que ni la critica
es que ni es
usted
y ella sí
ella es toda
2
Es toda así
como la ve
si viera
como se deja amar y desamar
-si fuera usted capaz de desamarla
después de haber sido capaz de haberla amado-
en fin
es toda así
una bicicleta de lujo
¡¿O no me entiende?!
una canción que todavía se oye desde lo contiguo de su corazón
una canción que todavía ella oye desde lo contiguo de su propio
[corazón
3
¿Y si le dijera que ella no es
toda de verdad?
Los que sabemos que ella ha sido su sueño de los catorce años
no lo divulgaremos
descuide
(aunque sólo atine a corresponderla con un beso)
¿¡O no la oye que canta?!:
“... y bueno
qué quiere
si es eso lo que quiere!”
Que está cantando ahora :
“... Y bueno
qué quiere
si es eso lo que quiere!”
4
Esta mujer lo ve todo celeste
y hasta a usted lo ve celeste
y hasta a su corbata celeste
ve celeste
lo del rojo
mire
es para engatusarlo
son unas cuantas chispas alineadas
5
Ella nada
suspira
se enjuga un destello
observa cuán gradualmente se le marchita una uña
transpira
parece que se ríe
se ríe
toma maquillaje
pestañas
descerraja el tiro
de gracia
lo deja a usted
con una pluma suave
persuasiva
ensaya
inspira
Vamos a extremar la medida de conocerla:
imbúyase
(que quede entre nosotros):
“... Y bueno
qué quiere
si es eso lo que quiere!
... y bueno
qué quiere
si es eso lo que quiere!”
6
Que quede entre nosotros.
Ana Beatriz
Yo digo Ana Beatriz
no digo Ana
solana digo
aguana digo
agua
sol
anasolagua
Porque Ana no es Ana todavía
es todavía tarde pero no
mañana
porque Ana no es Ana todavía
porque Beatriz es Ana complicada
virada a incendio
a cal
a sal
a mar
¿Por qué no amanecía?
¿Por qué no amanecía sobre Ana?
Que llueva
llueva sobre Ana
que beatrizmente llueva
que llueva sobre Ana
que no desllueva nunca sobre Ana.
María Elena Mobi
¿Quién no ve tus pies pisoteando
la memoria del sueño?
¿Y qué hay agujas más o menos clavadas
en algunos relojes
indesmontables
insensatos?
Angélica A.
La más de una
tres o cuatro
¡qué exagerado!
te comento
tu sombra y vos
te sigue
nunca vi una sombra más fiel.
Nora Stagnaro
Subida, lacia, a un árbol
(repentino tecnicólor )
Sombrero de cowboy
ametralladora recortada
no me digás que ahora
el inocente
morirá por la espalda
Yo
te rimo las ramas.
Eliana M.
Desde la ventanilla del 37 te vi
cruzar por mi vida
y Las Heras
justo en esquina.
Mónica V. M.
1
Aplicada desaplicada
cabeza de la muñeca
desalmo
hada
2
Qué lo parió con el nacer
nos cuesta como a las grandes putas
entrar afuera
Qué lo parió con el ripio en las molleras
3
Ved cómo acarician
conoced de lo óptimo
las manos
cuando no aferradas
enfebrecidas
4
“Con el vagido no hay quien pueda”
nunca dirían las comadres
aunque festejarían lo del niño y el agua
¿Cómo errar
y qué sufrir?
Errática:
¿cómo sufrir?
Carmen M. F.
Yo quisiera que el poema a esta mujer
rodara
y volteara
esos tótemes de madera escuálida
allí al final
oh, perdonen
estoy mirando para el otro lado
Yo quisiera que el poema a esta mujer
se dejara poner en la plancha
se dejara salar
cocinar
engullir
se dejara desquiciar con el vino
se dejara
si no fuera tan sólo un poema
Yo quisiera que el poema a esta mujer
se asomara a esta mujer
y a ver qué pasa
con su sonsonete
con su burbuja no tanto triste
sino arreciada
Esta mujer se asoma a este poema
como una perla rueda sobre el agua.
Silvia B.
Viaja la semilla
Disfrázanse de diablos y marquesas garridas
Olla sutil
Incita la luciérnaga
¿Dónde revela? ¿Dónde anuncia?
¿Dónde
su adolescencia?
Marisa G.
Un nido como con barro melancólico
Los ojos
nada menos
que esgrimistas tiesos.
Mirta
Recórcholis y Albricias viven una aventura
impronta de mimos y sulfuraciones
asalto tras asalto no conocen la lona
se confrontan los experimentados estilistas
la pasión y la argucia
Recórcholis y Albricias
viajan en carrindanga a pleno mediodía
de noche propulsan desde el jet
adoran las frutillas y devoran
las novelas de José Donoso
son agradecidos
lo más la vida que conozco
Recórcholis y Albricias son a veces
soldados de la Independencia
catador arrojado
farabute
vigía enérgico
(y su gata tomando el sol que ya se fue)
son a veces
primer ministro
Recórcholis y Albricias equitativos
promiscuos ocasionalmente
destemplados
mostazas y bullangas en contubernio
juguetones
salpican
Recórcholis y Albricias son una mina
cuyas vetas develan
mis
fotografías.